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Las Conferencias Mundiales de soya llevadas a cabo entre 1974 y 1980 enfocaron principalmente la calidad de la proteína de soya y la contribución de los alimentos de soya para mejorar la nutrición en los países en vía de desarrollo. Reciente y en contraste, el primer Simposio Internacional celebrado en febrero de 1994 en La Mesa, Arizona, EE.UU. dedicó su estudio al "Papel del frijol soya en la prevención y tratamiento de las enfermedades coronarias y el cáncer".

El frijol soya y la enfermedad coronaria

La dieto terapia es el primer paso para el tratamiento de la hiperlipidémia. El colesterol elevado en la sangre aumenta el riesgo de la enfermedad coronaria. Sin embargo, algunos pacientes no son capaces de reducir sus concentraciones de colesterol a un valor deseable únicamente con dieta. Para la prevención primaria de la enfermedad arterial coronaria, los médicos y pacientes, la mayoría de las veces, desean evitar la terapia farmacológica para las concentraciones elevadas de colesterol. Ahora, ya existen suficientes datos que sustentan el uso de la proteína de soya para alcanzar las concentraciones de lípidos sin la necesidad de recurrir a los medicamentos. La proteína de soya incorporada a una dieta baja en grasas puede reducir las concentraciones de colesterol total, LDL-colesterol y triglicéridos.


El frijol soya y el riesgo de cáncer

En los últimos años, gran número de investigadores han sugerido que el consumo de soya está asociado con las relativas tasas bajas de cáncer de seno, ovárico y próstata en países consumidora/es de soya.

Los científicos, participantes de un taller en Maryland en 1990, identificaron varios anticancerígenos en el frijol soya y recomendaron que fuera estudiada la relación entre el consumo de soya y el riesgo de cáncer. Gran parte del reciente interés, es debido a la presencia única de isoflavonas en el frijol soya, y en particular del genistein, una de las dos isoflavonas primarias del frijol soya.

El genistein atrajo mucho la atención de la comunidad de investigación, no sólo debido a su potencial efecto estrogénico, sino también porque inhibe varias enzimas claves que se piensa que están involucradas en la carcinogénesis.

En dos tercios de los estudios sobre materiales de soya que contienen genistein en modelos animales de cáncer, el riesgo de cáncer se redujo significativamente. También existen varios componentes no-isoflavónicos en el frijol soya con actividad anticancerígeno. Las saponinas en las plantas han sido señaladas como posibles anticancerígenas. Poseen características de superficie activa que son debido a la naturaleza ampifílica de su estructura química. El frijol soya es uno de las fuentes dietarias más importantes de saponinas. Se cree que la suplementación de las dietas humanas con ciertos productos de soya que demuestran que suprimen la carcinogénesis en animales, pueden reducir marcadamente las tasas de mortalidad en humanos y humanas.

La proteína de soya y enfermedades renales

La actual terapia conservadora para pacientes con insuficiencia renal crónica incluye la prescripción de dietas bajas en proteína y/o bajas en fósforo, con la cual se intenta detener el deterioro de la función renal en pacientes con antecedentes de enfermedad renal. Diferentes estudios han demostrado que la hipercolesterolémia puede acelerar el deterioro progresivo de la función renal.

El efecto hipocolesterolémico de la proteína de soya en combinación con el efecto favorable que tiene el frijol soya sobre la función del riñón, indica que los alimentos con soya pueden jugar un papel importante en el tratamiento dietético de los pacientes nefróticos.

En un estudio reciente en pacientes nefróticos, después de que los sujetos fueron sometidos a un cambio de sus dietas usuales a dietas vegetarianas a base de soya por 8 semanas, el LDL- colesterol y el colesterol sérico total bajaron significativamente y la excreción urinaria de proteína (la cual está incrementada en pacientes con insuficiencia renal crónica) se redujo significativamente, aproximadamente en un tercio.

Otros datos sugieren que la proteína de soya tiene un efecto benéfico directo en la función renal. Más que restringir la ingesta total de proteínas lo cual puede ser problemático, a los pacientes con insuficiencia renal crónica les puede beneficiar el cambiar a una dieta que contenga proteína de soya en grandes cantidades.

Soya y Osteoporosis

La proteína de soya, además de ser una buena fuente de calcio, puede mejorar el balance de calcio disminuyendo la excreción urinaria de calcio. La excreción urinaria del calcio inducida por el consumo de proteína animal ha sido propuesta como uno de los factores que contribuyen al alto índice de osteoporosis en los países occidentales, no obstante la ingesta relativamente alta de calcio. También existen datos que sugieren que el frijol soya o los componentes del frijol soya, pueden tener un efecto benéfico directo en la salud de los huesos. El frijol soya es rico en fitoestrógenos de isoflavonas los cuales muestran una actividad estrogénica débil. El estrógeno promueve la mineralización ósea y datos preliminares in vivo, sugieren que las isoflavonas tienen un efecto similar. El frijol soya es relativamente la única fuente de isoflavonas y contiene aproximadamente 2 mg/g de peso.

 
 
 
   
 
 
   
 
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