
04 noviembre, 1979. 7:30 de la noche. La Nica, vuelo directo #317, desde México, aterrizó en el aeropuerto de Managua, Nicaragua.
Entre sus pasajeras y pasajeros la pareja Dulze y Arturo Aldama, representantes mexicanos del organismo mundial “Amigos de la Tierra”, Luci Morren, Azalia Flores y Oscar Garcia. Misión: enseñar las técnicas caseras del frijol soya y conocimientos básicos de una buena nutrición en Nicaragua. Dulze Aldama con 25 kilos de soya en su equipaje.
El embajador nicaragüense en México, Carlos Gutiérrez, había asegurado a la señora Dulze que no necesitaba llevar soya a Nicaragua porque “mi país está lleno de soya”. El embajador era dentista de profesión, por lo cual le perdonamos no haber sabido la diferencia entre “soya” y “sorgo”. No había soya en Nicaragua.
Como MINSA no aceptó la propuesta del grupo mexicano, el proyecto “Alimentación para la Salud con técnicas de soya” fue transferido a MIDINRA. El 29 de noviembre, 1979, Jaime Wheelock, ministro de Agricultura y de Reforma Agraria, firmó la aprobación del proyecto para ser ejecutado con Fondos de la Reconstrucción.
El 08 de diciembre, el equipo mexicano fue trasladado a Rivas, para empezar la promoción del frijol soya en el departamento porque campesinos de la comarca Cantimplora, Potosí, decían que ellos tenían soya sembrada. Otra equivocación. En Cantimplora había “frijol caupí”. Los primeros talleres de soya se realizaron con los 25 kilos que trajo Dulze Aldama.
El municipio Tola con sus 42 comarcas fue el que más respondió, lugar asignado a Luci Morren para la promoción del frijol soya.
Su cobertura fue creciendo por demanda espontánea de las mujeres de las comunidades rurales donde el Programa inició y posteriormente en los barrios marginales, también por solicitudes de capacitación de personal de salud y bienestar, en la búsqueda de alternativas para enfrentar la desnutrición infantil, herencia de la pobreza y de la guerra de liberación.
El Programa soya se extendió por todo el territorio. A finales de 1982, existía un grupo de 300 promotoras populares y voluntarias, enseñando conocimientos básicos de nutrición, mejores hábitos de consumo y las técnicas de preparación del frijol soya. También enseñaron hacer mejor uso del cereal CSM, mezcla de maíz, soya y leche en polvo, distribuido por CARE y el PMA.
Cabe mencionar a una persona que brindó un gran apoyo moral al proyecto soya, el entonces embajador nicaragüense en Bélgica, Gonzalo Murillo, que manejaba más información sobre los avances de la promoción estando en Bélgica, que las autoridades aquí en Nicaragua. En cada visita a Nicaragua, visitaba unos talleres de capacitación, degustando los ricos platillos que enseñaba Cristina Vado, la reina de la soya.
El programa de la soya incluyó el rescate de los alimentos tradicionales pero desprestigiados por lo cual no eran utilizados. Fueron recursos existentes, disponibles, no agotados y fácilmente renovables como las hojas verdes de alto valor nutritivo y consideradas como alimento solamente para animales.
El programa soya logró instalar con las promotoras de base, “comedores populares de soya” en 7 ciudades. Estos comedores ayudaron muchísimo en resolver la oferto de comidas nutritivas y económicas a las y los trabajadores de las instituciones, ministerios, empresas y gente que estuvo trasladada lejos de sus casas con misión política.
Durante el Plan de Producción Agrícola Quinquenal en 1986 la promoción de la siembra del frijol soya fue incluida y apoyada con técnicas de Brasil con buenos resultados. La FAO apoyó la parte técnica de siembra. La devaluación de la moneda por la guerra y la abrupta caída de precios del frijol soya en el mercado mundial, interrumpieron el plan, quedando 12,000 manzanas cultivadas en vez de las 50,000 programadas.
El ingeniero Antonio Lacayo –más tarde como ministro de gobierno de la señora Violeta Barrios de Chamorro- rescató la siembra del frijol soya, presionando a los productores de algodón sembrar soya en los campos de León, Chinandega y una parte de Managua. La extensión de siembra de soya aumentó de nuevo hasta la quiebra de la empresa GRACSA que terminó con la siembra masiva del frijol. Sobrevivieron algunas cooperativas con siembra orgánica de soya no-transgénica para exportación y consumo local.
En el año 1987, surgió la primera experiencia en Nicaragua con el extracto-concentrado de hojas verdes con la llegada de un representante de la ONG británica FIND your FEET, ejecutando un programa de "Hojas para la Vida". El ingeniero David Kennedy inició su trabajo de transferencia tecnológica de la extracción de micronutrientes de hojas verdes comestibles de color oscuro en el departamento de Rivas. La práctica indicó –a pesar de las dificultades culturales por su color verde y su sabor amargo- que las ventajas nutricionales son enormes, nunca experimentadas antes y con resultados asombrosos y sorprendentes.
La demanda respecto al proyecto soya llegó a tal punto que había que institucionalizarse fuera del Ministerio para el manejo de los fondos, la contratación de personal permanente y calificado, un espacio físico para albergar las oficinas, las actividades de capacitación al personal, y otros y así fue que en 1989 se constituyó legalmente como ONG el 20 de diciembre, con personería jurídica otorgada por Decreto # 332 de la Asamblea Nacional el día 20 de abril, 1990, publicada en LA GACETA #183 del 25 de septiembre del mismo año.
Al concluir los primeros diez años, Nicaragua poseía las técnicas caseras de preparación del frijol soya para poder enriquecer la dieta de las familias. La población tenía conocimientos básicos de nutrición para poder mejorar sus dietas diarias.
El Programa Soya logró ayudar a miles de familias en mejorar su dieta durante las temporadas duras de la guerra, previniendo la desnutrición en los grupos vulnerables, previniendo la muerte prematura de muchas niñas y niños. Ayudó a miles de mujeres embarazadas y lactantes a tener y sentir más salud, mejor lactancia materna e hija/hijos con mejor peso y talla, sin o pocas enfermedades. Así, SOYNICA ayudó a levantar la autoestima de las mujeres pobres al tener hijas e hijos con un cerebro de tamaño normal, fuertes y con capacidades intelectuales aumentadas, brindándoles mayores oportunidades de futuro.
La soya -muchísimas veces- disminuyó la angustia de las madres de familia respecto a la alimentación de su familia, sabiendo que la soya era un alimento con grandes bondades y fue siempre económicamente accesible.
El programa pudo reflexionar con las mujeres, amas de casa, principalmente del campo, y cuestionar su trabajo en la cocina, el tiempo no remunerado por nadie y pertenecer a la economía del cuido. SOYNICA ayudó a que valoraran su propio trabajo, el valor de la alimentación de la familia, no solamente como trabajo reproductivo de la fuerza del trabajo pero también como un arte culinario para regalar y producir SALUD para su hogar. Cocinar los alimentos de la familia no era una tarea exclusiva de la mujer, también los hombres podían cocinar y tenían que alimentar a su familia.
El 5 de febrero, 1990, SOYNICA inauguró la primera “Olla Comunal para Niñas y Niños", en el barrio Pantasma, frente al hospital Manolo Morales en Managua. Las Ollas fueron organizadas como prevención y recuperación nutricional, como un espacio para la educación en alimentación y nutrición de las mujeres, con promoción de la lactancia materna con embarazadas y madres lactantes, como espacio para la organización comunitaria. Las meriendas y comidas, fueron enriquecidas con frijol soya. SOYNICA llegó a dar apoyo técnico-organizativo a unas 60 Ollas Comunales, incluidas las Ollas de las Comunidades Eclesiales de Base y otros grupos independientes.
En septiembre de ese mismo año 1990, las mujeres de las 7 Ollas Comunales que existían para entonces, deciden de organizarse en el Movimiento AHORA. Se inspiraron en el poema de Gabriela Mistral que producía una fuerza aglutinadora.
En 1991, SOYNICA asumió como propio el proyecto de la promoción del consumo del extracto foliar que la ONG británica FIND your FEET vino a iniciar. El extracto foliar es un alimento complementario, de un alto valor nutritivo, dando una solución económica a las grandes deficiencias de micronutrientes y proteínas en las dietas nicaragüenses.
En 1992, SOYNICA ofreció cursos a las mujeres a través de la Escuela de Madres coordinada con la Facultad de Medicina de la UNAN de Managua y dos Hospitales Amigos de la Niñez, sobre Atención Primaria en Salud, Lactancia Materna y Vigilancia del Crecimiento y Desarrollo.
En el año 1993, el programa Mundial de Alimentos-PMA inició el proyecto 4515, entregando alimentos básicos a Comedores Infantiles. El programa decidió dar alimentos a las Ollas Comunales organizadas en Managua, incluyendo las Ollas que acompañaba SOYNICA.
La porción para cada niña/o estaba calculada en 867 kilocalorías; SOYNICA además de los alimentos que entregaba el PMA, dio verduras y frutas, sabores, frijol soya y otros a las Ollas Comunales para equilibrar nutricionalmente el plato de comida.
En el año 1994, nace un pequeño programa de crédito para las mujeres beneficiarias de las Ollas Comunales, que se amplió en el año 1995; fue el inicio de su programa de crédito conocido como BANCAHORA.
El 16 de octubre de 1994, -en conmemoración al Día Mundial de la Alimentación- SOYNICA inauguró una pequeña microempresa procesadora de productos derivados del frijol soya bajo la marca comercial NUTREM.
En el año 1994, nace el Programa de Crédito BANCAHORA de SOYNICA, con fondos de Agro Acción Alemana y Pan para el Mundo, beneficiando a mujeres con escasos recursos y organizadas en pequeñas cooperativas.
En agosto de 1995, con un financiamiento de la AID a través de Catholic Relief Services-CSR de Nicaragua, se da la ampliación de créditos a través del Proyecto de Expansión de Crédito Comunitario, organizando Bancos Comunitarios en 26 barrios de Managua.
En 1996, SOYNICA inició el Programa de Madre-a-Madre con sus Grupos de Apoyo a las mujeres embarazadas y lactantes, financiado por UNICEF en coordinación con el MINSA por medio de los hospitales y Centros de Salud “Amigos de las Mujeres y la Niñez”. Funcionó en 33 barrios en Managua y en 54 comunidades de los departamentos de Nueva Segovia, Madriz y Estelí.
En 1996, SOYNICA pidió al PMA suspender la entrega de alimentos en las Ollas Comunales donde apoyaba, por la gran dependencia que la ayuda alimentaria iba creando en las familias beneficiarias, dejando la libre opción a cada Comité de Barrio gestionar ellos mismos los alimentos al PMA si así querían. SOYNICA ya había comprobado en un estudio comunitario en cuatro barrios, que el simple consumo de extracto foliar nutría bien a las niñas y niños, prevenía la desnutrición y especialmente la anemia, levantaba rápidamente los niveles de hemoglobina, daba mucha energía a que ella/os crecieran de forma normal.
En 1997, SOYNICA dio un nuevo concepto a su atención a las niñas y niños enfocando más la educación temprana, depositando en las familias la responsabilidad de la dieta familiar. Decide cambiar el nombre de Ollas Comunales por Centros Educativos Comunitarios-CEC.
Al integrarse en el programa de Atención Integral a la Niñez-PAININ del Ministerio de la Familia, SOYNICA dedicó muchos esfuerzos en especialización educativa a las y los más de 2,000 niña/os preescolares anuales, reforzando aún su vigilancia nutricional, y los controles de los niveles de hemoglobina en las niñas y niños, educando a las familias en buenos hábitos nutricionales.
En 1998, SOYNICA inició la fase preparatoria del proyecto de "seguridad alimentaria nutricional" en Madríz y Nueva Segovia con el fin de seguir avanzando con ciertas comunidades rurales que participaron en el proyecto de nutrición.
Los objetivos específicos del proyecto fueron y todavía son: a)la diversificación en la producción de los alimentos del patio y de la parcela para autoconsumo y venta; b)el mejoramiento de la dieta familiar por medio de la producción y el consumo del patio. Esta fase fue interrumpida por el huracán Mitch.
El 16 de diciembre del año 1999, SOYNICA celebró sus 20 años de existencia. Se realizó un evento popular con la participación de las principales promotoras de soya y del extracto foliar, con teatro, bailes y poemas, anécdotas y testimonios.
SOYNICA sigue ofreciendo capacitaciones a otros organismos, grupos de mujeres organizadas en las técnicas caseras de extracto foliar de nutrientes de hojas verdes, y técnicas de preparación de frijol soya con conocimientos básicos de nutrición.
En marzo del año 2001, SOYNICA lanzó al mercado dos fórmulas nutricionales, llamados CRECIAVENA y CRECIPINOL, mezclas de cereales con extracto foliar, capaces de aumentar el apetito, el peso, la talla y los niveles de hemoglobina a muy corto plazo. La calidad y cantidad de la proteína y los micronutrientes son determinantes para el crecimiento infantil. SOYNICA llamó a estos productos “herramientas antipobreza”. En las economías de pobreza el extracto foliar es una barrera fuerte contra lesiones cerebrales, lo que son causas de la pobreza mental.
El 12 de junio del mismo año, la FAO entregó la medalla de Alva Myrdal a Luci Morren, fundadora de SOYNICA, por su contribución a la seguridad alimentaria nutricional de la nación.
El 15 de octubre, 2001, Luci Morren recibió el premio de la “Acción humanitaria” de Madame Fígaro en Paris, Francia. La promoción del extracto foliar fue evaluada como una acción humanitaria espectacular.
En 2002, la licenciada Denise van Wissen realizó un estudio de la ingesta del extracto foliar en mujeres embarazadas en Mozonte, Nueva Segovia. Comparó los efectos del extracto foliar con las pastillas de sulfato ferroso durante el embarazo, comprobando que con el extracto foliar se mantuvieron los niveles normales de hemoglobina.
Al mismo tiempo, la licenciada María Gabriela con el personal del hospital de LA MASCOTA, realizó una experiencia con niñas y niños con leucemia, observando muy buenos resultados. El doctor Fulgencio Báez concluyó que valdría la pena seguir los estudios.
En este mismo año 2002, SOYNICA inició un proyecto piloto con atención ambulatoria a las y los bebés y sus madres o las personas que cuidan sus bebés. Los últimos descubrimientos sobre el cerebro humano determinaron la decisión por parte de nuestra institución de trasladar la atención desde niñas y niños preescolares a las mujeres embarazadas, lactantes y sus bebés de 0 a 3 años, período del rápido crecimiento del cerebro y aceleración de la actividad de synapsis. Por la importancia del extracto foliar como herramienta antipobreza, SOYNICA lanzó la “campaña verde” de sensibilización más masiva durante el año 2003.
Las LECCIONES APRENDIDAS durante este largo caminar, indican tomar muy en cuenta el valor social que tiene un alimento que está siendo ofrecido a estratos pobres de la población. La venta de los productos de soya y extracto foliar en los supermercados LA COLONIA, les dio valor social.
El extracto foliar de la alfalfa se encuentra comercializado en cápsulas o comprimés en las tiendas naturistas, costando de esta forma C$ 1,299 córdobas la libra.
SOYNICA promueve el extracto como alimento complementario, no es una medicina. Al iniciar el consumo del extracto foliar las personas empiezan a sentir un bienestar general, sus niveles nutricionales se levantan rápidamente y por eso creen que el alimento extracto foliar es una medicina.
Considerando un serio problema la ausencia de la educación nutricional, por parte del gobierno, SOYNICA formuló su estrategia de incidencia política, para presionar al estado cumplir su compromiso con las “políticas de seguridad alimentaria nutricional”, proclamadas en junio del año 2000.
El primer paso de la estrategia es “promover la educación nutricional en la currícula de la educación formal de las y los preescolares, de la primaria y secundaria”.
Las dos licenciadas en nutrición de SOYNICA estuvieron integradas en un equipo técnico del Ministerio de Educación para elaborar los diferentes módulos.
Con el Plan estratégico Quinquenal-PEQ en 2004, SOYNICA construye su “estrategia de salida de 27 preescolares” mientras promueve su nueva modalidad de atención al Desarrollo Temprana-ADT.
En mayo 2005, el programa de Atención al desarrollo Temprana tiene 32 Grupos ADT, está funcionando en 27 barrios, atendiendo a 124 mujeres y 870 niña/os menores de 3 años.